Con apenas un peso de 34 gramos (combina una base de metal con un gran piedra disponible en distintos colores) esconde en su interior una poderosa alarma antiagresores. Funciona de forma sencilla: basta con llevar el aro puesto y girar su parte superior en el sentido contrario a las agujas del reloj, en caso de estar en peligro. En ese momento, el anillo tardará solo dos segundos en emitir un sonido tan penetrante e insoportable (superior a 110 decibelios) que en segundos distraerá o llamará la atención de otros transeúntes (se puede escuchar desde más de 100 metros de distancia).
“La violencia sexual y física contra las mujeres es un problema mundial. Vivimos en una sociedad peligrosa e imperfecta en la que los cambios culturales no ocurren de la noche a la mañana. Se deben fomentar las iniciativas centradas en la educación de los hombres y aumentar la responsabilidad masculina”, dice Alexander.
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